domingo, 7 de marzo de 2010

Mauricio

Cuando nació sus padres confundidos lloraron con un lúgubre sentimiento, al principio pensaron que era normal y se debía a la ternura y experiencia de ser por primera vez padres, los años trascurrían y Mauricio no era feliz, los juegos le servían solo para matar el tiempo y esperarla noche, en ocasiones prefería quedarse sentado en cualquier parte con la vista perdida y la mente en blanco, sus padres angustiados pensaron que Mauricio era autista, si le pasaba algún pequeño pero doloroso accidente , sus lagrimas rodaban sin expresión alguna y sus abrazos eran tan fríos como abrazar una almohada, así fue como doctores, psiquiatras, maestros y científicos llegaron a una conclusión: Mauricio había nacido sin alma, suena descabellado pero así ocurrió..

Los padres del pequeño ya no muy escépticos lo llevaron con sacerdotes, brujos y monjes, estaban decididos a hacer cualquier cosa pues ya no soportaban ver la frivolidad en su inocente rostro.

Los años pasaron en vano, Mauricio no conocía el amor, ni el arte, ni el dolor del pecho al respirar por algo que duele de sentimiento, este niño no entendía porque las personas reían a menudo, cuando estaba solo practicaba sonreír en el espejo, pero ese movimiento voluntario de músculos faciales le parecía ridículo.
Un día cuando ya era casi un adulto, Mauricio se fue de la casa, su obsesión y nueva teoría lo llevaban a la desesperación, se creía un extra terrestre al cual habían borrado la memoria y no recordaba su misión, lo pensaba porque el resto del mundo era distinto a el, el amor y el odio los regia, mientras a el lo gobernaba el razonamiento.

Camino por muchas horas sin rumbo fijo, escucho un río y fue curioso tras el, estaba muy cansado así que decidió recostarse a la orilla y meter sus pies para refrescarse, un brillo dentro del agua le robo su atención y al incorporarse su razonamiento creyó haber enloquecido, era algo casi espeluznante y “ vampiresco “ .Mauricio no tenia reflejo en el agua, solo en los espejos, entro al río y se busco por todas partes sin éxito, la noche comenzó a llegar, las luciérnagas alumbraban hermosamente el río, rodearon su cuerpo, la luna estaba tan grande y la brisa mojaba delicadamente su rostro , se quedo finalmente dormido y el canto de los grillos , casi celestial lo despertó, algo llego a su cuerpo que nunca había sentido, era como unas ganas de llorar, reír y hablar con alguien, era lo mas perfecto que su lógica había conocido, su pecho y su corazón estaban coordinados y por primera vez las lagrimas cobraban sentido, los grillos seguían cantando mientras el se pregunto : “¿ Que he hecho con mi vida y quien soy? sino un hombre como todos”, fue de nuevo al río donde la luz de la luna ilumino y fue el reflejo de Mauricio quien fue dibujándose y le dijo:

“No te asustes amigo, es solo que has despertado”.

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