lunes, 1 de marzo de 2010

Luego morir.

Ella dejó caer su feminidad
y su ropa interior,
dejó fluír los líquidos
sin involucrar pensamiento.

Tomó luz de luna llena
e iluminó su entrepierna,
deslizó sus manos
al centro del universo.

La fuerza aliada con el tiempo
detuvieron algunos músculos,
llegó el calor,
luego morir,
el cielo y la gloria.

Ella levanta su feminidad,
su ropa interior
y piensa que delicia
es morir
ficticiamente
de amor.

2 comentarios:

  1. Para no vivir en vano y vivir de balde..., qué rico. ¡¡¡Sííííí!!!

    ResponderEliminar