domingo, 18 de julio de 2010

SI PIENSAS VOLVER


Sangre resbaló de mi boca
y confundí con saliva.

Tu cuerpo adormilado siguió inmóvil,
te besé la piel en general,
siquiera vi sobresaltados tus vellos,
parecías un muerto.

Quizá en medio de la guerra
entre el deseo y la soledad
cerré mis ojos.

Al abrirlos,
mi ser de hueso abandonado de fluidos,
sin sangre, sin saliva.

De nuevo soledad…

Si un día piensas volver y escuchan,
cuéntales que al morir
habrá lo mismo que en vida:


Sueños...

Sin despertar.

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